Nos engañamos o nos engañan.
Nos hacen creer cosas que en realidad son mentira.
Nos gusta o sin querer, nos dejamos que nos compren el oído. No es malo, claro que no, hasta cierto punto.
A mí me pasó, me dejé comprar el oído, sin querer, supongo. O quizás no sea así, simplemente me dejé llevar, le creí.
¡Y mierda! ¡Mierda! ¡Lo hice mal, fatal, me deje llevar por ese engreído! ¿Por qué demonios fui tan torpe? -Cojo aire y trato de tranquilizarme.
Creo que sola puedo contestarme, pues soy una niña, no se sobre la vida y él, aquel capullo, me daba mil vueltas en ese aspecto.
Rough.
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