jueves, 22 de agosto de 2013

Una venda en los ojos.

A veces la mayoría de las personas nos cegamos, nos cegamos en ver una perspectiva de una chica o un chico que no es verdad. Como si se tratara de un juego, sí un juego, ¡exacto!  Un juego en el que te ponen una venda en los ojos y tienes que intentar deshacerte de ella, pero... la mayoría de nosotros no nos damos cuenta que la llevamos, por eso, nos cegamos y no vemos más allá.
Nos engañamos o nos engañan. 
Nos hacen creer cosas que en realidad son mentira.
Nos gusta o sin querer, nos dejamos que nos compren el oído. No es malo, claro que no, hasta cierto punto. 

A mí me pasó, me dejé comprar el oído, sin querer, supongo. O quizás no sea así, simplemente me dejé llevar, le creí. 

¡Y mierda! ¡Mierda! ¡Lo hice mal, fatal, me deje llevar por ese engreído! ¿Por qué demonios fui tan torpe? -Cojo aire y trato de tranquilizarme. 

Creo que sola puedo contestarme, pues soy una niña, no se sobre la vida y él, aquel capullo, me daba mil vueltas en ese aspecto. 



                                  Rough. 

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