-Suspiro-
Suspiros que no llegan a ninguna parte, que únicamente demuestran mis miedos. Miedos a escribir y a reflejar lo que siento. Inseguridad.
Quizás es verdad que es bueno desahogarse, lo que pasa que eso es solo teoría, pues... ¿Quién nos enseña la práctica? ¿A desahogarnos? Solos, sin un hombro en el que llorar, sin una persona que nos tranquilice y nos diga; Tranquila, aquí estoy yo para ayudarte.
Pocas, pocas son las personas que obtienen esa suerte.
Yo, yo en cambio no la tengo.
-Suspiro-
Suspiros que demuestran que estoy rodeada de gente pero aún así muchas veces me siento sola. Escribo, escribo para encontrarme a mi misma, para encontrar a esa persona que me comprenda.
Dejo de escribir. Miedo, mucho miedo a seguir escribiendo y enfrentarme con mis sentimientos.
¿Para qué escribir? ¿Para que reflejar lo que sientes? Lo único que haces es volver a recordar lo que en algún momento te hizo daño. Pero te entiendo, intentamos que alguien nos encuentre, nos lea, nos entienda. Por eso seguimos escribiendo y nos hacemos daño a medida que escribimos otra y seguidamente otra palabra más. Pero nos da igual, siempre nos queda fe.
-Enter-
Listo, ya está escrito, subido a la web. Y esperas, esperas a que alguien te lea, pero otro día igual que el de ayer, el de antes de ayer, el de hace dos meses.
Nadie te responde, te sigues sintiendo sola. Pero al día siguiente vuelves a aislarte en tu cuarto. Y te vuelve esa fe, comienzas escribir.
¿Algún día encontraremos a la persona con la que compartir nuestros sentimientos? ¿La que nos haga reír de verdad?
Rough.
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